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Friday, May 31, 2013

Carlos R. Menéndez González: Retrato de un hombre y su obra

Nota publicada por el Diario de Yucatán el lunes 4 de junio de 2012:

Retrato de un hombre y su obra
La historia de Yucatán no se puede entender sin la presencia de un hombre cuyos ideales y convicciones insobornables formaron y alimentaron una obra que rebasó el simple trabajo de informar, aun a riesgo de su propia vida: Carlos R. Menéndez González

Lunes, 4 de junio de 2012 - Edición impresa En: Aniversario de Diario de Yucatán, Mérida, Sin categoría, Temas

Retrato de don Carlos Menéndez González, fundador
de Diario de Yucatán
Al celebrar Diario de Yucatán 87 años de fecunda labor informativa, es imposible pasar por alto los antecedentes, motivos y luchas que le dieron origen. Es una historia que va mucho tiempo atrás en la historia del periodismo y la vida social, familiar y cultural de Yucatán, una historia íntimamente ligada a la vida de su fundador, Carlos R. Menéndez González.

No se pueden entender la firme ideología del Diario ni sus principios rectores sin conocer la vida de don Carlos, pues ambos, ideología y principios, son los mismos, compartidos, por más de un siglo, con miles de familias peninsulares a quienes la persona y su obra han acompañado en su lucha constante por una sociedad más justa, libre y armoniosa.

Esta historia se inicia en las postrimerías del siglo XIX, cuando el 10 de mayo de 1872, en Tixkokob, Yucatán, ve la luz primera Carlos Ricardo Menéndez González, hijo de los distinguidos maestros cubanos Antonio Menéndez de la Peña y Ángela González Benítez.

Tres años antes, el 1 de enero de 1869, nace “La Revista de Mérida”, una publicación bisemanal, literaria. Con el paso del tiempo, don Carlos R. Menéndez y la “Revista de Mérida” unirían sus destinos en un camino azaroso que marcaría no sólo a las letras y al periodismo, sino a la misma historia de Yucatán.

Hay hombres que forjan sus propias leyendas y don Carlos fue uno de esos privilegiados. Educado en las letras y en valores familiares inquebrantables, se acerca muy joven al mundo del periodismo, recién cumplida la mayoría de edad. En 1890, y un año después, en 1891, funda en la ciudad y puerto de Progreso los semanarios “El Faro” y “El Horizonte”. También en el puerto, fue colaborador de las revistas “Pimienta y mostaza”, “Mariposas” y “El Salón Literario”.

Cuatro años después, en 1895, el licenciado, poeta y dramaturgo Delio Moreno Cantón adquiere la propiedad de la “Revista de Mérida”, que ya se había convertido en periódico, apoyado por su tío el general Francisco Cantón Rosado, y asume la dirección del diario.

El joven Menéndez González se había desempeñado como secretario del general Cantón Rosado, lo que lo acerca a la “Revista de Mérida”, periódico al que se integra, con apenas 23 años de edad, en calidad de redactor en jefe. El destino estaba sellado, es el inicio de una apasionante historia periodística que perdura hasta nuestros días.

La primera década del siglo XX será importante para Carlos R. Menéndez y el periódico. Al frente de una sociedad anónima, compra la propiedad a Moreno Cantón. El 24 de noviembre de 1906 “La Revista de Mérida” publica su primer número bajo la dirección y gerencia general de Menéndez González, quien inicia así, en un sábado, a los 34 años de edad, su trayectoria de 55 años como director de periódicos.

A partir de ese momento, el tesón, las convicciones, los valores y la vocación periodística de Carlos R. Menéndez serán puestos a prueba una y otra vez en su larga, fecunda trayectoria. Los motivos, siempre los mismos: luchar por mantener las libertades, denunciar las injusticias, abogar por las causas justas, defender el honor público y, sobre todo, mantener cabalmente informada a la sociedad.

Desde los embates de la dictadura de Porfirio Díaz, los abusos de la Revolución, las prácticas antidemocráticas en la lucha por el poder, los latrocinios de quienes ya en el poder traicionan la confianza depositada en ellos, hasta las envidias y odios irracionales de quienes carecen de los mínimos valores humanos, don Carlos tuvo que luchar por defender sus periódicos, propiedades y hasta su propia vida.

En esta lucha, única en los anales del periodismo mundial, tanto por los distintos, diferentes enemigos a los que se enfrentó como por el prolongado asedio transformado en décadas de honorable y digna resistencia, don Carlos fue transformando empresa y nombre, ya sea por el despojo descarado de sus derechos de nombre y propiedad como por el ataque destructor a sus instalaciones y trabajadores.

Hablar detalladamente de esta lucha llevaría páginas enteras. El Diario, en publicaciones anteriores, ha hecho ya un recuento puntual de los sucesos de esta prolongada epopeya periodística.

El interés de esta reseña, minúscula, de la vida de don Carlos es destacar esa vocación indestructible por la tarea periodística. Siete veces don Carlos perdió sus periódicos, propiedades y fortuna, y siete veces resurgió.

De la “Revista de Mérida”, incautada varias veces y destruida física e ideológicamente por los enemigos de la libertad, y que desprestigiada en manos del gobierno desaparecería en el año de 1914, don Carlos creó en 1912 la “Revista de Yucatán”, que al igual que su antecesora sería ferozmente atacada. El 6 de abril de 1912, en la víspera de su salida a la luz, se dicta una orden de aprehensión contra todos los integrantes del Consejo de Administración de la Compañía Editora Peninsular. Por la noche, la policía rodea la manzana del local del periódico, irrumpe en el edificio y apresa a don Carlos. El 7 de abril, encarcelado su director, sale a la luz pública “La Revista de Yucatán”.

Este nuevo proyecto periodístico seguiría el mismo camino doloroso. Persona y obra son perseguidos, incluso por antiguos amigos y colaboradores que cambiaron fácilmente sus valores e ideas. Valores e ideas que Carlos R. Menéndez mantuvo intactas y le valieron la denostación, la injuria, la calumnia y atentados a su persona.

La “Revista de Yucatán” sucumbe el 25 de marzo de 1915, ante atroz ataque, tres años y mes y medio después de haber visto la luz. Son los tiempos azarosos de la Revolución. La “Revista” reaparecería en 1918 para volver a ser cerrada e incautada, pero, indomable, don Carlos la reabre en una tercera ocasión en 1924. Sería la última, pues es incautada dos meses después y pasa al poder del gobierno, que en 1926 termina por desaparecerla.

Sin embargo, Carlos R. Menéndez no se rinde. En 1925, cuando aún circulaba “La Revista de Yucatán”, don Carlos, como en 1912, tiene que buscar otro nombre para el periódico.

El 31 de mayo, a la edad de 53 años, Carlos R. Menéndez funda Diario de Yucatán y publica su primer número. Digno sucesor de las dos “Revistas”, el Diario también sufriría el embate de la sinrazón: el 6 de octubre de 1931, estrangulada su circulación, desamparado por el Gobierno Federal, abandonado a la brutalidad del gobierno estatal, invadido por huestes enemigas, Diario de Yucatán sucumbe. Por destierro, cárcel o incautación, don Carlos Menéndez González se ve privado por séptima vez de su periódico, de sus bienes, de sus instrumentos de trabajo.

Sin embargo, el 12 de marzo de 1933, amparado por la Suprema Corte de Justicia, reaparece Diario de Yucatán en nuevo edificio, en el predio 521 de la calle 60, entre 67 y 65, donde funciona hasta hoy.

Una huelga ilegal el 19 de enero de 1959 le haría cerrar sus puertas una vez más, pero sería por breve tiempo. El 22 de marzo se reanuda la publicación del periódico que, ininterrumpidamente, circula hasta nuestros días.

El 12 de diciembre de 1961, a las seis de la tarde, a la edad de 89 años, Carlos R. Menéndez González deja de existir. Terminan así 72 años de periodista ejemplar y 55 años como director.

Desde Estocolmo, el embajador mexicano en Suecia, Antonio Mediz Bolio, escribió a don Carlos: “Cuando todos callamos en Yucatán, sólo usted dijo la verdad”

D. Carlos consagró el periódico a la defensa de la verdad, la justicia y las libertades públicas. Por defenderlas perdió siete veces toda su fortuna

D. Carlos R. Menéndez fue también poeta e historiador, miembro de las academias de la Lengua y de la Historia

Cuando murió D. Carlos, un adversario ideológico afirmó: “Ha muerto el yucateco más ilustre desde don Justo Sierra”

Ver también:

Friday, October 12, 2012

Defunción de Ángela González Serrano viuda de Menéndez de la Peña


Foto: Wikipedia
Doña Ángela González Serrano fue la esposa de don Antonio Menéndez de la Peña. Naturales de Cuba, ambos llegaron a Yucatán en mayo de 1869 a bordo de La Isabelita junto con varios de sus familiares, entre los que destaca el profesor don Rodolfo Menéndez de la Peña.

El lunes 15 de abril de 1918, La Voz de la Revolución publicó el siguiente obituario:

Ha fallecido una respetable dama

El sábado último falleció en la ciudad de Izamal la distinguida dama señora doña Ángela González viuda de Menéndez, madre del conocido periodista yucateco don Carlos R. Menéndez.

"La Voz de la Revolución" envía al señor Menéndez las muestras de su profunda condolencia por este luctuoso acontecimiento.

Partida de defunción

A continuación, se transcribe textualmente el contenido de la partida de defunción de doña Ángela, contenida en el libro correspondiente a las defunciones de 1918 registradas en Izamal, Yucatán y disponible en FamilySearch. Estos datos se pueden utilizar para tramitar, en el Registro Civil del Estado de Yucatán, el acta de defunción correspondiente:

Número 52
Número cincuenta y dos. González Ángela de setenta y dos años, falleció de tumor maligno en el tórax.

En la ciudad de Izamal a los catorce días del mes de abril del año de mil novecientos dieciocho, siendo las ocho de la mañana, ante mí José Encarnación Trejo y López, juez del Registro Civil de ésta, compareció Carlos Ricardo Menéndez de cuarenta y seis años de edad, casado, periodista, vecino de Mérida y dijo. Que en la casa marcada con el número trescientos uno de la calle treinta de esta ciudad, falleció ayer a las ocho de la noche de tumor maligno de tórax, según certificado del doctor Francisco Arzápalo, que exhibe y mando archivar, la señora Ángela González, natural de la ciudad de la Habana, Cuba, y vecina de esta ciudad, de setenta y dos años, profesora de institución primaria, hija de Manuel González y de Regla Serrano, viuda de Antonio Menéndez de la Peña, de quien deja cinco hijos llamados: Yara Menéndez de cuarenta y siete años, casada; el exponente; Bolivia Menéndez de cuarenta y cuatro años, Sofía Menéndez de treinta y cuatro años, ambos casados y Óscar Menéndez de treinta años de edad, soltero. Presentes los testigos Ernesto Cámara palma de treinta y ocho años, soltero y José Leonor González de cincuenta y dos años, casado, ambos comerciantes y de esta vecindad, Levanté esta acta que les fue leída y quedaron conformes, firmando para constancia. El cadáver será inhumado en el Cementerio de esta Ciudad. = José E. Trejo y López. = Carlos R. Menéndez.= Ernesto Cámara.= José Leonor González.

(Firma de José E. Trejo y López)

Saturday, September 29, 2012

Deceso de Antonio Menéndez González


Antonio Menéndez González* fue hijo de don Antonio Menéndez de la Peña y doña Ángela González.

Al fallecer, Menéndez González dejó viuda a Concepción Reyes Domínguez con cinco hijos: Gabriel Antonio, quien tenía siete años de edad al momento del fallecimiento de su padre, Miguel Ángel (6), Enrique (5), Sofía (3) y Juana Imelda (2).

El 3 de agosto de 1910, el Diario Yucateco publicó la siguiente nota:

De Izamal
__
Julio 31 de 1910

Después de sufrir larga y dolorosa enfermedad, exhaló el postrer aliento de la vida, a las diez y media de la mañana de hoy, el apreciable joven don Antonio Menéndez González, hijo del honorable Profesor don Antonio Menéndez de la Peña, estimable amigo nuestro, a quien enviamos nuestro pésame por la irreparable pérdida que ha sufrido.

Desde que se supo la infausta nueva, todos sin distinción de clases, acudieron a hacer presente a los deudos del extinto amigo, su profundo pesar, demostrando de esta manera la mucha estimación que se les tiene por sus meritorios trabajos en pro de la educación de la niñez.

Adicionalmente, La Revista de Mérida publicó, el 1 de agosto del mismo año, el siguiente obituario:

El Sr. D. Antonio Menéndez G.

Ayer en la mañana exhaló el último aliento de la vida en la ciudad de Izamal, después de sufrir con verdadera resignación una penosa y larga dolencia, el estimable joven don Antonio Menéndez González, hermano de nuestro director.

El señor Menéndez, quien deja en la orfandad a una numerosa familia, era muy apreciado de la sociedad izamaleña, por su acrisolada honradez y laboriosidad.

Enviamos a sus ancianos y desolados padres, a su joven y virtuosa viuda y a sus hijos y hermanos, nuestras palabras de pésame por tan sensible pérdida, haciendo votos porque el alma del malogrado señor Menéndez, halle en el regazo del Supremo Hacedor la paz reservada a las almas serenas y fuertes que a pesar de sus duras contrariedades y amargos sufrimientos, supieron cumplir su noble misión en la vida.

Ver también:
Los Cien Años de Miguel Ángel... (Una Semblanza), por Rodolfo Menéndez y Menéndez. Miguel Ángel Menéndez Reyes, segundo hijo de Antonio Menéndez González y padre de Rodolfo Menéndez y Menéndez, fue un reconocido escritor y político yucateco. En el escrito al que se enlaza se hace mención del fallecimiento de Menéndez González.

*Nota del administrador de Los Menéndez en Yucatán: No confundir al personaje destacado en esta nota con su nieto, llamado también Antonio Menéndez González, quien fue hijo de su primogénito Gabriel Antonio Menéndez Reyes.

Friday, September 28, 2012

La defunción de don Antonio Menéndez de la Peña


Foto: Wikipedia
El pedagogo don Antonio Menéndez de la Peña (nacido aproximadmente en 1844 en San Juan de los Remedios, Cuba) llegó a Yucatán en mayo de 1869 junto con su esposa, su hermano don Rodolfo y otros familiares(1).

Antonio falleció el 17 de octubre de 1912(2) en Izamal, Yucatán. Su viuda, doña Ángela González Serrano, murió el 13 de abril de 1918, también en Izamal, dejando cinco hijos(3) ya adultos: Yara, Carlos Ricardo (fundador y director de varios periódicos, el más importante de éstos el Diario de Yucatán), Bolivia, Sofía y Óscar Menéndez González. Su hijo Antonio falleció antes que él, el 31 de julio de 1910.

El viernes 18 de octubre de 1912, La Revista de Yucatán publicó la siguiente nota necrológica:

Un triste acontecimiento.
________
la causa de la enseñanza está en duelo.
_______
El Señor Don Antonio Menéndez de la Peña.
______

En la media noche, cuando estábamos consagrados a la labor cotidiana de la formación de este número de LA REVISTA DE YUCATÁN, fuimos dolorosamente sorprendidos por la triste y lamentable noticia que nos trasmitió el telégrafo relativa al fallecimiento ocurrido en la ciudad de Izamal del Sr. D. Antonio Menéndez de la Peña, padre de nuestro muy querido Director, quien ayer mismo se ausentó a bordo del vapor americano, con el objeto de asistir al próximo Congreso de Periodistas, según en otro lugar se comunica a nuestros lectores.

La luctuosa nueva que hoy tenemos la honda pena de dar a la publicidad, ha de producir seguramente una penosa impresión en un gran número de yucatecos, entre los cuales el Sr. Menéndez y otros miembros de su distinguida familia, gozan de muy alta y merecida estimación, por las relevantes prendas que los distinguen. El honorable caballero que acaba de dejar de existir, vio la primera luz, en la Perla de las Antillas y era vástago de una familia asturiana, enlazada en la Isla de Cuba con la familia de la Peña, que se cubrió de justo renombre por su ilustración y por su patriotismo, desde que a mediados de la pasada centuria nuestros hermanos de Cuba hacían titánicos esfuerzos por la conquista de su Independencia. Los tumultuosos azares de aquella lucha inolvidable, trajeron a nuestras playas entre un buen número de inmigrantes utilísimos a la respetable familia Menéndez que encontró otra Patria en esta Península, en la que no le faltó el calor de nuevos y verdaderos afectos, que pudieron hacerle menos duro el pan amargo del destierro. Aquí fue en donde el Sr. D. Antonio Menéndez, constituyó un hogar en el cual la riqueza nunca asentó su trono, pero en el que la honradez nunca dejó de tener un perfumado altar en el cual brilló siempre la lámpara votiva y se esparcieron flores nunca marchitas. Fue el Sr. Menéndez un infatigable apóstol de la civilización, pues a la enseñanza de la niñez consagró sus mejores energías habiéndose distinguido en el Magisterio, no solamente en la ciudad de Mérida, sino en otras poblaciones entre las que podemos citar las de Progreso, Tixkokob e Izamal, en donde han quedado millares de huérfanos de la inteligencia, en virtud de la triste nota que hoy comunicamos.

La mayor parte de la vida de D. Antonio Menéndez de la Peña, puede decirse que fue una respuesta a la final impetración del inmortal poeta y filósofo germano que cerró los ojos para siempre, teniendo en los labios la palabra ¡luz!, pues desde la temprana juventud cuando dicho Sr. Menéndez acababa de llegar a este suelo, ofició en el templo del saber hasta hace muy poco, cuando ya la venerable ancianidad blanqueaba sus cabellos, quebrantaba su salud y agotaba sus energías. Nosotros que tuvimos el honor de tratarlo, fuimos admiradores de su vasta instrucción, de su invencible modestia, de su tenaz laboriosidad y de su acendrado amor para su familia, toda la cual latía en él y con él, como con un mismo corazón. En estos momentos de amargura, no podemos menos de tributar un sentido y sincero homenaje de respeto y de cariño, al padre modelo y ciudadano intachable, para quien se ha abierto una tumba en esta tierra que fue para él tan amada y en cuyo servicio pasó su existencia casi entera. Su alma clara y generosa, vuelve a la Infinita Llama de donde tuvo su principio y deja en este valle de lágrimas, un ejemplo que imitar y un recto sendero que seguir.

Hacemos presentes nuestras muy afectuosas frases de cordial condolencia a los numerosos deudos del eterno ausente, entre los que se sabe se cuentan, la respetable viuda Sra. Da. Ángela González de Menéndez, nuestro Director, D. Carlos R. Menéndez, el distinguido escritor y educador D. Rodolfo Menéndez de la Peña, hermano del finado, el ilustrado abogado D. Rodolfo Menéndez Mena, y muchos otros, en cuyos hogares, la Parca inexorable, hoy hace correr abundantes lágrimas y ha prendido el fúnebre crespón.

*Notas del administrador de Los Menéndez en Yucatán:
  • 1) Más información sobre la llegada de don Antonio y don Rodolfo Menéndez de la Peña a Yucatán está disponible en las notas autobiográficas del segundo, republicadas en el blog Menéndez y Menéndez Opus, administrado por el Lic. Rodolfo Menéndez y Menéndez.
  • 2) La fecha que se indica en este portal es confirmada tanto por La Revista de Yucatán como por los libros del Registro Civil de Izamal, disponibles en FamilySearch. De igual manera, cualquier persona puede tramitar una copia del acta de defunción de don Antonio, con los datos aquí dados, acudiendo al módulo central del Registro Civil en Mérida.
  • 3) El nombre de hijos de don Antonio y doña Ángela (al menos los que no murieron antes que ella) consta en la partida de defunción de la segunda, también disponible en FamilySearch.

La muerte de Carlos R. Menéndez


El periodista, poeta e historiador Carlos Ricardo Menéndez González fue hijo de los pedagogos cubano-mexicanos don Antonio Menéndez de la Peña y doña Ángela González.

Fundó el Diario de Yucatán y, hasta la fecha, la biblioteca y hemeroteca de dicha casa editorial lleva su nombre.

Fue su sucesor en la dirección del citado medio su hijo Abel Bolívar Menéndez Romero. Después de Abel subió su nieto, Carlos R. Menéndez Navarrete, quien se retiró hace unos años quedando en su lugar Carlos Ricardo Menéndez Losa, bisnieto del fundador.

Carlos R. falleció el 12 de diciembre de 1961. Al día siguiente, el Diario de Yucatán publicó una extensa nota biográfica, de la cual se reproducen solamente los párrafos relativos a su defunción, su labor periodística y descendencia:

Falleció y Fue Sepultado Hoy D. Carlos R. Menéndez

Decano de los Periodistas Mexicanos; Poeta Laureado; Historiador.- Una Existencia Extraordinaria

La dilatada y fecunda existencia del fundador y director de este periódico D. Carlos R. Menéndez, se extinguió ayer en la frontera de los noventa años y su cuerpo descansa desde hoy en el seno de la tierra que tanto amó.

Cumpliendo su postrera voluntad, fue conducido hasta su última morada únicamente por sus hijos y nietos, a quienes se dignó acompañar el Excmo. Sr. Arzobispo Dr. D. Fernando Ruiz Solórzano.

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PERIODISTA por vocación y por temperamento, el Sr. Menéndez ha sido, quizás, en México, el director de diarios que por más tiempo ejerció como tal, pues lo fue desde que se hizo cargo de la Dirección de "La Revista de Mérida" en 1906, de "La Revista de Yucatán" (1912) y del DIARIO DE YUCATÁN (1925), hasta su muerte, por más de medio siglo, sin solución de continuidad, sólo interrumpida por encarcelamientos o destierros, clausura forzosa, incautación arbitraria o destrucción criminal de los periódicos a cuyo frente estuvo y a los cuales imprimió el sello característico de su sostenida ejecutoria como escritor independiente y de su tesonera laboriosidad. Su extraordinaria labor periodística, iniciada en 1889, abarca más de setenta años, por lo que al morir era considerado como el Decano de los Periodistas Mexicanos. Sus campañas en defensa de los ideales de toda su vida -por la Verdad, por la Justicia y por la Patria-, de la libertad de imprenta y de la libre emisión del pensamiento, tuvieron en no pocas ocasiones resonancia nacional y aún continental. Muchos de sus artículos editoriales y comentarios publicados bajo su firma o con sus conocidos seudónimos de Augusto Miquis, León Guzmán, Jean Valjean y X.Y.Z., merecieron el honor de ser reproducidos en diversos órganos de prensa nacional.

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Vida extraordinaria la suya, consagrada por entero al Trabajo y a la Cultura, nadie podrá negarle estos atributos esenciales de su vigorosa personalidad, como tampoco su entrañable amor por Yucatán, su culto insobornable a la Libertad y su devoción constante a las nobles causas de la Verdad y de la Justicia, en defensa de los oprimidos y de los humildes.

Él mismo sintetizó la trayectoria de su vida en su canto a la Patria:

"Mi sitio en la contienda fue el PERIÓDICO
la Pluma fue mi arma;
y en el candente Estadio
a veces convertido en barricada,
hice de la Justicia una bandera
y de la Libertad una oriflama,
y amparo le brindé bajo sus pliegues
a los desheredados y a los parias
de mercaderes y caciques víctimas
ay! en su propia Patria!
En tu propio regazo!
En tu regazo augusto, Madre santa!!

RASGOS BIOGRÁFICOS

Don Antonio Menéndez
de la Peña
Nació D. Carlos R. Menéndez y González en la villa de Tixkokob, Yuc., el 10 de mayo de 1872. Fue el segundo de los seis hijos del matrimonio formado por los beneméritos maestros de institución pública D. Antonio Menéndez de la Peña y Da. Ángela González y Serrano, quienes, aunque cubanos por nacimiento, fueron educadores de varias generaciones de yucatecos. Al morir, era el único superviviente de la Familia Menéndez-González, pues sus hermanos Yara, Bolivia, Antonio, Sofía y Lic. Óscar fallecieron hace años.

Cursó sus estudios de primaria en Izamal y en Mérida y los de segunda enseñanza en el Instituto Literario y en la Escuela Normal de Profesores de la capital del Estado.

Tronco de una larga familia de la que fue Jefe y Guía, le sobreviven su esposa Da. Flora Romero Rodríguez*; sus hijos Carmen de Oropeza (en Puebla), Rubén, Lic. Abel, Flora viuda de Moguel, Mario, Antonio, Ángela de Acevedo, Salvador y Gloria de Cárdenas; hijos políticos Francisco Oropeza López, Mercedes Castro Cámara, María Navarrete Ruz, Pilar Rodríguez Cantillo, Lina Torre Palma, Lic. Joaquín Acevedo R. del H., Irma Cervera Marín y Dr. Manuel Cárdenas Berny; cuarenta nietos y veinte y ocho bisnietos.

Tumba de Carlos R. Menéndez en el Panteón Florido (foto JMRM enero 2013)
Nota del administrador de Los Menéndez en Yucatán: Aparte de la familia Menéndez González iniciada por Antonio Menéndez de la Peña y Ángela González, existen al menos otras dos, una del matrimonio de Gabriel Antonio Menéndez Reyes y Ofelia González Canto y la otra de Hidalgo Menéndez Mena y Estrella González Alberto.

*Carlos R. se casó en primeras nupcias con Carmen Acevedo Zapata y, tras la muerte de ésta, unió su vida con la de Flora Romero.

Monday, August 6, 2012

Deceso de Yara Menéndez González de Cámara


Yara Menéndez González fue hija de don Antonio Menéndez de la Peña.

El 22 de febrero de 1947, el Diario de Yucatán publicó la siguiente nota:

Vida Social

Nota de duelo.- A la edad de 77 años y después de sufrir larga dolencia, en las primeras horas de la madrugada de ayer se desligó de la vida en esta capital la Sra. Da. Yara Menéndez González de Cámara.

Los funerales se efectuaron ayer mismo, a las 4 de la tarde.

Con motivo del luctuoso suceso, su viudo Don Ernesto Cámara Palma, hermanos, sobrinos y demás deudos, están recibiendo el pésame de las personas de su amistad.