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Thursday, January 10, 2013

Fallecimiento de Ana María Menéndez Navarrete


El canónigo Raúl Ignacio Kemp Lozano
obsequia a la R.M. Ana María de Jesús
Menéndez Navarrete una medalla con el
rostro de Cristo en la Sábana Santa durante
el homenaje en su honor el 4 de mayo
de 2006, en el Colegio Motolinía de
Mérida, por sus Bodas de Oro como religiosa
(foto y descripción: Diario de Yucatán)
Ana María Menéndez Navarrete (n. 16 de mayo de 1933 y bautizada el 27 de octubre del mismo año) fue hija de Abel Menéndez Romero, nieta de Carlos Ricardo Menéndez González y bisnieta de don Antonio Menéndez de la Peña.

Sobrevivió a sus hermanos Flora María (fallecida en 1989), Manuel Ramiro (1998) y José Rafael (2011) Menéndez Navarrete.

El 10 de enero de 2013, el Diario de Yucatán publicó el siguiente obituario:

Después de breve dolencia, que sobrellevó con cristiana, ejemplar resignación, ayer por la tarde dejó de existir en la ciudad de México, donde residía, la reverenda madre Ana María de Jesús Menéndez Navarrete,ex superiora general de la Congregación de las Hijas del Espíritu Santo, nieta del fundador de este periódico, don Carlos R. Menéndez González, e hija mayor de nuestro segundo director, don Abel Menéndez Romero, y su esposa doña María Navarrete Ruz. Tenía 79 años, pues había nacido en esta capital el 16 de mayo de 1933.

En la residencia de las Hijas del Espíritu Santo en Patriotismo 54, en el Distrito Federal, selleva al cabo la velación. La incineración será esta tarde y las cenizas se depositarían en la Basílica de Guadalupe.

Anoche, en la residencia de la congregación en Mérida, en la colonia Alcalá Martín, el presbítero Armín Rivero Castillo celebró una misa en sufragio de su alma. Se han dispuesto otras misas, hoy jueves y mañana viernes, a las 19:30 horas, en la iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe, en Cordemex.

Entre otros familiares, le sobreviven sus hermanos Carlos Rubén, Berta Noemí viuda de Cámara, Abel Ricardo, María Teresa de Franco y Alberto Rubén, hermanos políticos Berta Eugenia Losa Ponce, María Luisa Medina Peniche, Gustavo Franco Holguín, Patricia Antuñano Sanmartín y Ana María Preciat Mendicuti, y sobrinos Menéndez Losa, Cámara Menéndez, Menéndez Martínez, Menéndez Rendón, Franco Menéndez, Menéndez Medina, Menéndez Antuñano, Alonzo Menéndez y Menéndez Preciat.

* * *

Rasgos biográficos. La madre Ana María estudió la primaria en el Colegio María Urbina Castellanos, la secundaria en la Consuelo Zavala y la preparatoria en “Nuestra Señora del Sagrado Corazón”, de las “Religiosas Grises de la Cruz”, en Otawa, Canadá.

A los 21 años, el 8 de septiembre de 1954 ingresa en las Hijas del Espíritu Santo, congregación mexicana que fue fundada en 1924 y tiene en todo el país casas dedicadas a la educación de la juventud en sus escuelas, los retiros espirituales y el apoyo a los seminarios y obras pastorales de sus diócesis.

En la festividad mariana de la Encarnación, realiza su primera profesión de votos el 25 de marzo de 1956, en el noviciado de Tlalpan, y la profesión perpetua el 25 de marzo de 1969, en la casa religiosa de Andes 34.

Sus cargos. Maestra en educación primaria e inglés, y licenciada en Filosofía y Teología, ocupó los siguientes cargos en su congregación: profesora de primaria, secundaria, bachillerato y educación en la fe en el Colegio Ignacio L. Vallarta, en la ciudad de México, de 1956 a 1968; maestra de junioras (la tercera etapa de la formación religiosa inicial) de 1969 a 1972, consejera general de 1968 a 1975 y superiora general en tres períodos: 1975 a 1981, 1981 a 1987 y 1993 a 1999. De 1999 a 2006 participa en la Comisión de Formación Permanente.

Fundadora. En sus tres sexenios como superiora funda ocho casas religiosas, entre ellas la de Mérida, que tiene a su cargo, desde el 8 de septiembre de 1981, el Colegio Motolinía, fundado en Chuminópolis en septiembre de 1965 por el Padre Raúl Ignacio Kemp Lozano.

Vecino de la Casa de la Cristiandad, el Motolinía imparte las enseñanzas de jardín de niños, primaria y secundaria a más de ochocientos alumnos de limitados recursos económicos en instalaciones que mejoraron y crecieron con el patrocinio personal de don Abel Menéndez Romero, continuado por sus descendientes.

Consejera y directora. Vocal y vicepresidenta de la Conferencia de Institutos Religiosos de México de 1975 a 1987, también fue consejera de la Unión Internacional de Superioras Generales y representante de México, de 1975 a 1987.

De 1988 a 1993 dirige el Foyer Paulo VI, la residencia en Roma de las religiosas de países de misión que gozan de una beca de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, a fin de completar su formación religiosa y académica tanto en el Foyer como en la Universidad Pontificia Urbaniania.

En 1973 crea el Movimiento Vocacional Espíritu y Vida, agrupación que ofrece a niños, adolescentes y jóvenes un espacio de convivencia, formación humana, cristiana y apostólica desde la Espiritualidad de la Cruz y la vivencia de su sacerdocio bautismal.

Bodas de oro. El 25 de marzo de 2006 celebra en la ciudad de México, junto con la reverenda madre Emilia de Jesús Ibarra Aviña, de Jalisco, sus bodas de oro en el seno de las Hijas del Espíritu Santo. En Mérida los festeja, en mayo siguiente, con dos celebraciones: un festival en la terraza del Motolinía, con maestros y alumnos del plantel, y entrañable ceremonia eucarística y reunión familiar en la misma escuela.

Durante el festival, en emotivo discurso, la R.M. Silvia Hidalgo del Moral, directora del plantel, comentó de la madre Ana María: “Ha descubierto que lo esencial es el amor y lo ha disfrutado con los sentimientos que sólo en Dios se pueden saborear. Quienes la conocen saben que su vida es un canto de amor. Le damos gracias a Dios por haberla llamado a construir su reino. Le damos gracias a ella por haberle respondido con esa generosidad que le caracteriza y esa sensibilidad que la hace muy humana, muy cercana a todos”.

En respuesta, la madre Menéndez Navarrete formuló a la concurrencia una invitación basada en el amor a que se refería la hermana Hidalgo del Moral y la felicidad que mencionó el Padre Kemp en otra intervención: “Quizá piensen que 50 años son muchos, pero cuando se viven codo a codo con Jesús parece, en una eternidad preciosa, que sólo ha pasado un día. El amor de Dios me ha llenado de felicidad. Invito a niños y adultos a acercarse a Cristo y llenarse de su amor”.

Los últimos años. Rodeada del reconocimiento, respeto y gratitud de las religiosas pertenecientes a la comunidad que gobernó durante 18 años, casi todas discípulas, hijas suyas, la madre Ana María de Jesús, maestra, fundadora, directora y generala, residía desde 2006 en la casa matriz de la ciudad de México, donde colaboraba en las tareas de formación permanente de su instituto y trabajaba en la comisión investigadora que promueve la canonización de Ana María Gómez Campos, fundadora con el Padre Félix de Jesús Rougier, el 12 de enero de 1924, en San Luis Potosí, de las Hijas del Espíritu Santo.

Saturday, December 29, 2012

Deceso de Flora María Menéndez Navarrete


Flora María Menéndez Navarrete fue hija de Abel Bolívar Menéndez Romero, nieta de Carlos Ricardo Menéndez González y bisnieta de don Antonio Menéndez de la Peña.

El 26 de enero de 1989, el Diario de Yucatán publicó el siguiente obituario:

Defunción.- A la edad de 44 años se desligó ayer de la vida en esta capital la señora Flora María Menéndez Navarrete de Alonso, al concluir, con repentino paro cardíaco, prolongada dolencia que sobrellevó con cristiana resignación.

Dejó de existir en la madrugada, en su casa de Itzimná, y después de una misa de cuerpo presente, que ofició el Pbro. Armín Rivero Castillo, se la trasladó al cementerio de Xoclán para la incineración.

Sus cenizas fueron depositadas anoche en una cripta de la Iglesia de María Inmaculada, al terminar una misa que celebró el Pbro. Álvaro García Aguilar.

Le sobreviven, entre otros familiares, su viudo Santiago Alonso Torres, hijos Santiago Antonio y Flora María, madre política Nidia Mireya Torres Ceballos y hermanos Carlos Rubén, religiosa Ana María (en Roma), Berta Noemí de Cámara, Abel Ricardo, María Teresa de Franco, José Rafael, Ing. Alberto Rubén y Manuel Ramiro.

Esta noche a las 8:15, en la capilla del Seminario, el Excmo. Sr. Arzobispo se dignará decir otra misa por el descanso eterno de la extinta, primero que fallece de los cuarenta nietos del fundador de este periódico, don Carlos R. Menéndez González.


Monday, November 26, 2012

La muerte de Manuel Ramiro Menéndez Navarrete


Foto: Nota necrológica
Manuel Ramiro Menéndez Navarrete fue hijo de Abel Bolívar Menéndez Romero, nieto de Carlos Ricardo Menéndez González y bisnieto de don Antonio Menéndez de la Peña.

El domingo 15 de marzo de 1998, el Diario de Yucatán publicó el siguiente obituario:

D. Manuel R. Menéndez Navarrete

Anteayer viernes dejó de existir en esta capital don Manuel Ramiro Menéndez Navarrete, subdirector y accionista de Diario de Yucatán.

Falleció repentinamente, a consecuencia de un paro cardíaco que le sobrevino poco después del mediodía.

Ha muerto a la edad de 52 años, pues había nacido en esta capital el 16 de diciembre de 1945.

Último de los nueve hijos de nuestro segundo director, abogado don Abel Menéndez Romero, y su esposa doña María Navarrete Ruz, contrajo matrimonio el 5 de mayo de 1969 con la Srita. Ana María Preciat Mendicuti, y dedicó 32 años de su vida a su trabajo en el periódico.

Alternó sus primeras actividades entre la administración y la redacción -recordamos sus noches de cronista de los juegos de la Liga Mexicana de Béisbol-, antes de especializarse en la publicidad y asumir la jefatura del departamento de anuncios.

Se encargó después de la tesorería general de la compañía, también de su dirección de finanzas, y en 1986 fue designado para ocupar una de las dos subdirecciones generales del Diario.

En el desempeño de todos sus puestos, orientó sus esfuerzos hacia dos principales vertientes: la defensa de los valores morales y el servicio leal a los ideales alzados por nuestro fundador don Carlos R. Menéndez González como objetivos del periódico: la lucha por la verdad y por la justicia.

No sólo en las páginas del periódico promovió la difusión de los principios y apostolados de su religión católica: también les entregó amplios espacios de su tiempo y de su corazón abierto generosamente a la beneficencia y con el apoyo a las causas nobles.

Militó, inclusive como dirigente, en movimientos y agrupaciones como la Renovación Cristiana en el Espíritu Santo, la Familia Educadora en la Fe, el Centro Social Sagrada Familia y el Apostolado de Jesús Divina Misericordia, y al morir era coordinador de la Misión Guadalupana.

Se le veló en una sala de Jardines del Recuerdo, donde el mismo viernes concelebraron misas de cuerpo presente, a las siete de la noche, el Arzobispo de Yucatán, Mons. Emilio Carlos Berlie Belauzarán, y los Pbros. Jorge Óscar herrera Vargas y Jorge Carlos Menéndez Moguel; a las ocho, los Pbros. Antonio Flores Cervera y Álvaro Carrillo Lugo; a las nueve, el Arzobispo Emérito, Mons. Manuel Castro Ruiz, y el Pbro. Miguel Campos Estrada, y a las once, los Pbros. Benito Aguilar Mendivil, superior de la residencia de los Legionarios de Cristo; José María Sabín Sabín, rector de la Universidad del Mayab, y Joaquín Gallo Reynoso, S.J.

Se dispuso la incineración. Las cenizas están temporalmente en la capilla de la residencia de las RR.MM. Hijas del Espíritu Santo, en la colonia Alcalá Martín, donde ayer sábado oficiaron sendas misas, por la mañana, el Cngo. Raúl Ignacio Kemp Lozano, y por la tarde, Mons. Berlie Belauzarán.

Hoy domingo serán depositadas en una cripta de la Iglesia de María Inmaculada, después de una misa señalada para las cuatro de la tarde.

Entre otros deudos, le sobreviven, además de su viuda Sra. Preciat Mendicuti: hijos Verónica, Mariana, Diana Eugenia y Manuel Ramiro; madre política doña Ana María Mendicuti Zaldívar viuda de Preciat; hermanos Carlos Rubén; R.M. Ana María (superiora general de la Congregación de las Hijas del Espíritu Santo), Berta Noemí de Cámara, Abel Ricardo, José Rafael, Ing. Alberto Rubén y María Teresa de Franco y hermanos políticos: por la familia Menéndez Navarrete: Berta Eugenia Losa Ponce, Humberto Cámara Rivas, María Luisa Medina Peniche, Patricia Antuñano San Martín y Gustavo Franco Holguín, y por la familia Preciat Mendicuti: Margarita Noemí, Gabriela Guadalupe de Solís, Lizardo Juan Diego, José Antonio y Jorge Alberto.

Tuesday, October 2, 2012

La muerte de María Navarrete Ruz de Menéndez


María Navarrete Ruz fue la esposa de Abel Bolívar Menéndez Romero, segundo director del Diario de Yucatán, quien fue hijo de Carlos Ricardo Menéndez González y nieto de don Antonio Menéndez de la Peña.

El 21 de octubre de 1969, el citado medio publicó el siguiente obituario:

Da. María Navarrete de Menéndez.- Confortada con todos los auxilios de la religión católica, ayer a las 5 de la mañana entregó su alma al Creador, tras larga dolencia y a la edad de 58 años, la Sra. María Navarrete Ruz de Menéndez-Romero, esposa del director de este DIARIO.

Dos horas después de ocurrido el deceso, el Excmo. Sr. Arzobispo electo Dr. Dn. Manuel Castro Ruiz visitó la casa mortuoria y se dignó oficiar una misa de difuntos por el eterno descanso del alma de la extinta, la que fue auxiliada en sus últimos momentos por el Pbro. Dn. Manuel Torres Heredia y Sor Patricia Quintero.

Los funerales se efectuaron ayer mismo, a las 4:30 de la tarde, hora a que partió el cortejo de la casa de la familia Menéndez-Navarrete. Con anterioridad, a las 3:30, el mismo P. Torres Heredia ofició otra misa en sufragio del alma de la eterna ausente y tanto él como el R.P. Dionisio O'Brien, M.M., el párroco de Santa Ana, Pbro. Dn. Fernando Villanueva Ramírez y el R.P. Antonio Sánchez, de la Congregación de Misioneros del Espíritu Santo, rezaron responsos.

Presidieron el duelo, con el Lic. Menéndez Romero, sus hijos Carlos, Abel, José, Ing. Rubén, Manuel, R.M. Ana María de Jesús, Berta Noemí de Cámara, María Teresa de Franco y Flora María; hijos políticos Berta Eugenia Losa Ponce, Ana María Martínez Guzmán, María Luisa Medina Peniche, Patricia Antuñano San Marín, Ana María Preciat Mendicuti, Humberto Cámara Rivas y Gustavo Franco Holguín, así como los hermanos de la extinta, Sra. Nelly de Duarte y Sr. José Navarrete Ruz. Formaron también parte del cortejo las Sras. Flora Menéndez de Moguel, Gila Menéndez de Acevedo y Gloria Menéndez de Cárdenas y los Sres. Antonio y Salvador Menéndez-Romero, Lic. Joaquín Acevedo Ruiz del Hoyo y Dr. Manuel Cárdenas Berny, hermanos políticos de la eterna ausente; sus sobrinos Navarrete-Pastrana, Evia-Navarrete, Menéndez-Castro, Menéndez-Rodríguez, Menéndez-Torre, Menéndez-Cervera, Moguel-Menéndez y Acevedo-Menéndez; nietos, primos y otros parientes.

Sobreviven igualmente a la Sra. Navarrete de Menéndez, su hermana Sra. Noemí de Evia y sus hermanos políticos Sres. Alonso Duarte Pérez, Margarita Pastrana Palma y Wilbert Evia Torre, ausentes en México, y las Sras. Mercedes Castro de Menéndez, Lina Torre de Menéndez e Irma Cervera de Menéndez, así como la Sra. Carmen Menéndez viuda de Oropeza, en México, y los esposos Sr. Mario Menéndez-Romero y Sra. Pilar Rodríguez Cantillo, éstos ausentes en Miami.

La inhumación se efectuó en el Panteón Florido. Bendijo la tumba el P. Torres Heredia.

Thursday, May 31, 2012

La muerte de Abel Bolívar Menéndez Romero


Abel Bolívar, segundo director del Diario de Yucatán, falleció el lunes 3 de febrero de 1986.

Tras la muerte de Abel Bolívar fue su hijo Carlos R. Menéndez Navarrete quien ocupó el puesto de FDrector-Gerente.

Fue hijo de Carlos R. Menéndez González y nieto de Don Antonio Menéndez de la Peña. El miércoles 5, el Diario de Yucatán publicó la siguiente información.

Periodista total

Falleció nuestro director, don Abel Menéndez Romero

Foto: Nota necrológica
(1905-1986)

Ha llegado a su fin la vida del director del DIARIO: don Abel Menéndez Romero dejó de existir anteanoche a las 10:45, en el seno de su religión católica.

Tenía casi 81 años de edad. Hijo segundo del fundador de este periódico, don Carlos R. Menéndez González, y su esposa doña Flora Romero Rodríguez, había nacido en esta ciudad el 12 de febrero de 1905.

Sus restos mortales fueron incinerados en el cementerio de Xoclán e inhumados ayer por la tarde en el Panteón Florido en la sola presencia, por voluntad suya, de familiares y el señor Arzobispo, doctor don Manuel Castro Ruiz, quien ofició antes, como también el presbítero don Luis Góngora Góngora, responsos y misas de cuerpo presente.

Le sobreviven sus hermanos don Mario y esposa doña Pilar Rodríguez Cantillo, doña Gila viuda de Acevedo, doña Lina Torre Palma viuda de Menéndez, don Salvador y esposa doña Irma Cervera Marín y doña Gloria y esposo doctor don Manuel Cárdenas Berny; hijos Carlos Rubén, R.M. Ana María -religiosa de la Congregación del Espíritu Santo-, Berta Noemí de Cámara, Abel Ricardo, María Teresa de Franco, José Rafael, ingeniero Alberto Rubén, Flora María de Alonso y Manuel Ramiro, hijos políticos, 39 nietos, 7 bisnietos y numerosos sobrinos.

Se han dispuesto, en su memoria, las misas de ocho de la noche que se celebrarán hoy en el Seminario Conciliar de San Ildefonso, mañana jueves en la capilla de las RR.MM Teresianas y pasado mañana viernes en el Asilo Celarain.

Descanse en la paz del Señor.

EL PERIODISTA

Latió en Abel Menéndez Romero una vocación invencible por el periodismo. Lo aprendió todo, de la "a" a la "z", y lo ejerció por entero, de la base a la cúspide.

En La Revista de Yucatán, fundada y dirigida por su padre, vela sus primeras armas en el oficio: niño aún, antes de ir al colegio intercala secciones o suplementos en los ejemplares que tira la rotativa.

Será después, mientras continúa sus estudios en el Instituto Literario y la Universidad de Yucatán, corrector de pruebas, cablista, reportero, redactor, formador, linotipista, mecánico...

Cuando La Revista, heroína de la prensa mundial, sucumbe en 1924 ante el asalto y el incendio, y don Carlos funda, el 31 de mayo de 1925, el DIARIO DE YUCATÁN, no hay puesto en los talleres o la Redacción que Abel Menéndez Romero no sepa desempeñar.

Le vimos, incluso ya como director, ir a la sala de composición a formar una página de sociales, o tomar la llave y el alicate para devolver el tiempo perdido a una camba de linotipo, o sentarse a esta noble máquina, a parar un título difícil en letras de 24 y 18 puntos, y volver luego a la Redacción a suplir al corrector de pruebas que había salido a comer, proseguir la revisión de sucesos de policía o continuar el comentario a unas declaraciones del Presidente.

Era un periodista total.

EL PERIODISTA Y EL TRABAJADOR

Como su padre, rindió culto al trabajo. El lustro final de los años 30 lo retrata: comparte con don Carlos la lucha a brazo partido que significaron la agonía y muerte de La Revista y el nacimiento del DIARIO en un medio oficial hostil; concluye la carrera de Leyes en 1928 y, recién graduado, se traslada a Nueva Orleans, donde, mientras estudia el inglés, aprende a operar, armar y desarmar los linotipos que él mismo instalaría después en Mérida; contrae matrimonio en 1929 con doña María Navarrete Ruz -abnegada compañera hasta su fallecimiento en 1969- y en 1930, sin descuido de su labor en este periódico, encuentra tiempo para fundar El Diario de la Tarde el 15 de noviembre y dirigirlo hasta que el vespertino sucumbe en igual fecha de 1931, víctima del déspota que días después clausuraría el DIARIO DE YUCATÁN.

En prisión sus hermanos, el abogado Menéndez Romero, en auxilio de su padre enfermo o desterrado, asume principal papel en la defensa del DIARIO contra las arbitrariedades del Gobierno. Es una batalla de 27 meses que finaliza cuando la Suprema Corte de Justicia, en histórico laudo, ampara al DIARIO y tutela su reaparición en marzo de 1933.

Tres meses después, un quebranto en su salud obliga a don Abel a internarse en el "John Hopkins Hospital" de Baltimore. La orden de los médicos es unánime: no debe trabajar más de cinco horas al día en el resto de su vida.

Trabajó de 10 a 14 horas diarias hasta avanzada la década de los setentas. O a las 24 si era necesario. Lo veíamos en el periódico por la mañana y en la tarde. También por la noche. Lunes, jueves o domingos.

Siempre estaba de guardia.

EL PERIODISTA Y EL ESCRITOR

En la tesis que presentó al graduarse de abogado- "El derecho penal en formación"- dijo:

"¿Qué es una tesis profesional? ¿Qué debe ser? Grito de rebeldía. Tropel de ansias. Alarde de Pujanza. Clarinada de juventud. Algo que denote vida nueva. Algo fuerte y noble. Exposición de ideas propias, fruto de las enseñanzas de la cátedra y de la voluntad en el estudio de los libros sabios y maestros. Renuevo de conceptos. Crisis de novedad. Recia urdimbre de opiniones, cuya firmeza debe buscarse nomás en el mismo atrevido ímpetu espiritual de renovación, en el mismo loco destello juvenil de mejoramiento. Base sólida de cultura y vuelo gigantesco de cóndor en la concepción".

No ha pasado un día sobre esta prosa de 1928. Ágil, lozana, luminosa, parece escrita ayer, 3 de febrero de 1986. O que la van a escribir mañana.

Prosa, sobre todo, clara. Esa claridad que irradia la cita oportuna del concepto certero, el estilo sencillo y la fidelidad gramatical.

Refinándose con el uso cotidiano, su manera de escribir se hizo con el tiempo cada vez más sobria y concisa. Sus "llamadas" en letras negritas, para comentar un suceso, o sus editoriales son modelos de precisión. Ni sobra ni falta. No hay letra perdida.

Pudo, si hubiera querido, ser, como su padre, académico de la Lengua.

EL PERIODISTA Y EL IDEURGO.

Los ideales de Abel Menéndez Romero están impresos en su editorial -"Nota del Día"- que publicó en la primera página del primer número del vespertino que fundó en 1930:

"Al amparo del trabajo -nervio de la vida-, escúdanos en la Ley, queremos hacer, dentro del criterio ampliamente conocido del DIARIO DE YUCATÁN, un periódico eminentemente popular y eminentemente libre, honorable, digno, (palabra ilegible). El programa del DIARIO DE LA TARDE será el mismo que el de la edición de la mañana de esta empresa periodística: TODO POR YUCATÁN Y PARA YUCATÁN Y POR LA AUGUSTA PATRIA MEXICANA".

Ninguna forma de presión -atentados, amenazas, dinero- consiguió apartarlo de este código de honor, suma y síntesis de su personalidad. Lo cumplió al pie de la letra. Sin concesión o excepción que valieran en su trayectoria de periodista al servicio incorruptible de la justicia, la verdad y las libertades públicas.

EL PERIODISTA Y EL DIRECTOR.

Fue tal su identificación con su padre, que es lícito decir que le leía el pensamiento. "Yo firmo con los ojos cerrados lo que escriba mi hijo Abel", oímos decir, más de una vez, a don Carlos.

El mismo don Carlos lo nombró Subdirector el 29 de noviembre de 1936 y fue delegando en él las funciones rectoras, de modo tal, que a partir de los años 40 el licenciado Menéndez Romero fue el encargado de dirigir la política del periódico y escribir por lo general sus editoriales, salvo señaladas ocasiones en que nuestro fundador empuñaba la pluma para recordar un aniversario o responder a un ataque.

Por voluntad de su padre, incluida en su testamento, don Abel asumió la Dirección del periódico el 12 de diciembre de 1961, al fallecer don Carlos, y en 1967 se convirtió en su único dueño, al adquirir de sus hermanos la totalidad de las acciones de la Compañía Tipográfica Yucateca.

La transición, fluida, no trascendió al DIARIO. Fue un relevo humano. Sólo un traspaso de antorchas encendidas por el fuego sagrado del mismo ideal. Nada más.

EL PERIODISTA Y SU INFLUENCIA

A sus conocimientos sobre Yucatán, fruto de su observación atenta de la vida pública, don Abel unía una cualidad poco común, que suele faltar incluso cuando sobresalen la inteligencia y la capacidad: el buen criterio.

En sus comentarios, juicios y decisiones tuvo el don de proponer, recomendar y hacer lo conducente, lo justo. Se explica así que no pocos gobernantes, después de una charla con don Abel, salieran de su visita al DIARIO con la solución a un problema de la ciudad o el Estado, seguros del secreto inviolable que siempre rodeó a estas consultas.

A gobernadores y alcaldes les llevó al centavo la contabilidad de sus finanzas durante casi medio siglo, exigiéndoles cuentas claras en editoriales que, apoyados en la investigación y la estadística, representaban, en cada caso, fuertes inversiones de labor personal. Nunca desmayó en este empeño suyo por contribuir al recto aprovechamiento de los dineros del pueblo, como tampoco en la tarea que se impuso de vigilar sin tregua a la administración pública, para salir al paso de cualquier transgresión a las normal del buen gobierno.

Ejemplos -apenas algunos- de esta inquietud son también sus campañas contra la corrupción henequenera y la explotación del vicio, así como los estudios y los editoriales que desnudaron en 1967 el fraude del agua potable y la batalla informativa y editorial que culminó ese mismo año en la mayor victoria electoral de los yucatecos en el Siglo XX.

Después de estrenar su título profesional en defensa del DIARIO, entre 1931 y 1933, se retiró de los tribunales. Nunca abrió un bufete. Pero hasta su muerte ejerció la profesión en el periódico: fue un abogado del pueblo.

EL PERIODISTA Y EL DIARIO

No le gustaban ni el despacho ni la silla de Director. Trabajaba en la mesa de corrección de pruebas. O en el escritorio que estuviera disponible. A la larga llegó a tener, muy a su pesar, un sitio fijo, pero nunca en primer plano y siempre en la posición estratégica que le permitiera codearse con reporteros y redactores, mientras estaba, al mismo tiempo, pendiente de todas las actividades.

Hábil timonel, del periódico de 12 a 14 páginas que recibió en 1967, adeudado y descapitalizado por la compra de la empresa, hizo un diario de cinco secciones que casi triplicó en los últimos diez años el crecimiento en publicidad e información que tuvo en sus primeros 50.

Abierto a los aires de la renovación, puso fin a la romántica larga era de la composición en caliente, jubiló a los linotipos que trajo de Nueva Orleans y a partir de 1975 actualizó la maquinaria de los talleres y el equipo de la Redacción con la rotativa offset y los cerebros electrónicos que comunican toques de magia y maravilla a la confección del periódico, según los cánones de la modernidad.

Gracias a su interés constante por el bienestar de los empleados se construyó, por idea también suya, el centro de recreo con salas de fiestas, alberca, baños, corredores, y canchas de béisbol, fútbol, básquetbol y tenis que está a disposición de nuestro personal y sus familias en amplio terrenos cercano a la carretera a Caucel.

De firmes convicciones cristianas, católico militante, imprimió al DIARIO uno de sus sellos característicos: el de difusor y defensor de la doctrina y las actividades de la Iglesia.

EL PERIODISTA Y EL HOMBRE

En el prólogo de su tesis profesional había escrito en 1928: "Sobra reclamar indulgencia para este trabajo, de cuya esterilidad estoy convencido de antemano. Nada tiene de original y a cada paso se hace hueco en él a ideas y conceptos ajenos. Es un trabajo de la época de estudiante que no puede resistir el análisis de una crítica severa".

EL párrafo revela al hombre. Severo consigo mismo. Austero en sus costumbres hasta el matiz espartano. Modesto, sencillo, enemigo de la exhibición, prefirió estar detrás, a la sombra, en el recato humilde del segundo término, y ceder siempre el primer plano a sus ideas y al DIARIO.

Sólo una vez firmó con su nombre sus editoriales: en 1931, al anunciar el cierre de su Diario de la Tarde. En muy contadas ocasiones asistía a un acto público: el último fue el banquete al señor Arzobispo doctor don Fernando Ruiz Solórzano, en los años sesentas, con motivo de su jubileo sacerdotal. Que recordemos, nada más una vez publicamos una fotografía suya en los últimos 25 años: acompañando al señor Arzobispo doctor Castro Ruiz durante la bendición de nuestra nueva rotativa en 1978.

Mientras vivió no fue noticia para el periódico. ¡Terminantemente prohibido! Ha tenido que morirse para que el DIARIO se ocupe de don Abel, le reconozca los méritos que él atribuía con generosidad a sus colaboradores y le rinda los honores que por sistema rechazó.

* * *

No nos despedimos. Su ejemplo de periodista independiente y veraz, digno e insobornable, se queda en esta casa que sigue siendo suya. Bendiga la Divina Providencia nuestro afán por seguir sus huellas con la lealtad y el respeto, la admiración y el amor con que él, Abel Menéndez Romero, en lección inolvidable, siguió todos los días, en cada edición, los pasos de su padre, el fundador del DIARIO DE YUCATÁN.

Tumba de Abel Menéndez y su esposa el Panteón Florido (foto JMRM enero 2013)

Thursday, March 29, 2012

Primer aniversario del fallecimiento de José Rafael Menéndez Navarrete "Pepín"

Foto: Perfil de Blogger de "Lira Sartorial"
El periodista José Rafael Menéndez Navarrete "Pepín" (nacido el 6 de mayo de 1941) fue hijo de Abel Menéndez Romero, nieto de Carlos Ricardo Menéndez González y bisnieto de don Antonio Menéndez de la Peña.

Nota necrológica publicada por el Diario de Yucatán el jueves 31 de marzo de 2011:

Anteanoche, martes, a las 9:30, en el estrado de la sala de cine “Mérida”, mientras presentaba un libro en una ceremonia, dejó de existir de manera repentina, a consecuencia de un paro cardíaco, el señor José Rafael Menéndez Navarrete, en una época colaborador nuestro de labores.

A media palabra calló, dejó de hablar y se desvaneció. Se le llevó en ambulancia a una clínica, donde un médico se limitó a certificar el deceso.

Conocido, en el círculo de sus amistades, por su devota afición a la literatura, la obra que comentaba, del escritor Carlos Peniche Ponce, se titula “Canario rubio” y es una semblanza del extinto juez y abogado Alvaro Peniche Castellanos.

Dueño de amplia cultura, periodista versátil, “Pepín” Menéndez sobresalió tanto en el reportaje y la crónica como por sus combativos artículos en la página editorial. Antes de dedicarse desde los años setentas a otro, distinto género de actividades, pasó con éxito por todos los puestos de la redacción hasta desempeñar la secretaría, con la responsabilidad del cierre de las ediciones.

Tenía 69 años de edad, pues nació en Mérida el 6 de mayo de 1941. En esos mismos día y mes de 1969 contrajo matrimonio con María Luisa Medina Peniche, presente en el momento de su muerte.

Fue el sexto de los nueve hijos del matrimonio de don Abel Menéndez Romero, segundo director general de este periódico, y doña María Navarrete Ruz. Le sobreviven sus hermanos Carlos Rubén, religiosa Ana María, Berta Noemí viuda de Cámara, Abel Ricardo, María Teresa de Franco y Alberto Rubén. Fallecieron ya Flora María de Alonso y Manuel Ramiro.

A la hora de su deceso sólo se hallaba en esta ciudad el mayor de sus cuatro hijos, José, con su esposa Mónica Magaña Godínez. Los otros tres: Luis Fernando (en Chiapas), Felipe de Jesús (en Cancún), con su esposa Karina Araiza, y Sergio Mauricio (en Alemania), casado con Rossana Esquivel Baqueiro, eran esperados en esta ciudad en el curso del día de ayer.

Se dispuso la incineración.

Esta noche (obituario publicado el 31 de marzo), a las ocho, el presbítero Raúl Lugo Rodríguez oficiará en la Iglesia de Nuestra Señora del Líbano una misa en sufragio de su alma.

A las condolencias que está recibiendo la familia Menéndez-Medina asociamos cordialmente la nuestra.

Raúl Lugo da la comunión durante la misa de réquiem (31 de marzo de 2011)

Obituario de Noticias Mérida (portal ahora inexistente, administrado por un servidor):

La noche del martes 29 de marzo de 2011 falleció el periodista José Rafael Menéndez Navarrete.

Un rotativo local informó que Menéndez cayó víctima de un infarto durante la presentación del poemario “El canario rubio”, del difunto autor yucateco Álvaro Peniche Castellanos, amigo de José Rafael, y que se le trasladó al Centro de Especialidades Médicas, donde falleció.

“Pepín”, como le llamaban amigos y familiares, fue hijo de Abel Menéndez Romero y María Navarrete Ruz y hermano del tercer director del Diario de Yucatán, Carlos R.

Vivió por muchos años en el barrio de Santa Ana, en una residencia ubicada en el Paseo de Montejo.

El periodista estudió la primaria en la escuela de los Padres Escolapios, donde ahora se encuentra Akí Gran Mayoreo Centenario. Cabe mencionar que este dato me lo compartió mi padre, quien le dio clase a Pepín.

“Pepín” publicó cientos de escritos en su blog Lira sartorial, en ocasiones bajo pseudónimos como Cintarazo y Bertolino Cojitranco. Su última entrada, corresponde al 26 de enero del presente año, es un agradecimiento a Don Samuel Ruiz García, quien falleció pocos días antes, por haber intervenido en gestiones a favor de su hijo Luis Menéndez Medina para dejarlo libre de la prisión de Cerro Hueco. El escrito también menciona al sacerdote Raúl Lugo Rodríguez, de Grupo Indignación.

A continuación, lo reproducimos íntegramente:


Jamás olvidó un rostro


Un amigo en la luz

A sus deudos, los menos que son los más

Conoció a Luis al pie del presbiterio,
ál saludarlo en San Cristóbal fría,
la catedral, mortaja, no sabía ,
guardaría en su altar su ministerio.

Un encuentro rodeado de misterio
por lo que en nuestro entorno sucedía.
Su palabra fue verbo y lo decía:
figura desprendida del Salterio.

Pastor atento de mirar profundo
con óptica de amor al vasto mundo.
Vicario en cuya voz vibró Su eco.

Cuando así lo estimó como oportuno,
con Raúl, heterónimos del Uno,
hizo abrir la prisión de Cerro Hueco.

Mérida, jubilosa, enero 2011.

Entre mayo de 2003 y enero de 2011, “Pepín” publicó 1,469 posts en su blog y recibió poco más de 21 mil visitas, porque escribía no para los muchos.