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Sunday, December 23, 2012

La muerte de Libertad Menéndez Mena


Libertad Menéndez Mena (nacida el 25 de octubre de 1875 en Valladolid y bautizada el 10 de octubre de 1876 en Izamal) fue la primogénita de don Rodolfo Menéndez de la Peña y Flora Mena.

Libertad murió el 9 de octubre de 1894. El 11 del mismo mes, La Revista de Mérida publicó el siguiente obituario:

MUERTA!

Una viva emoción embarga nuestro ánimo al tomar la pluma para comunicar la muerte de la Srita. Libertad Menéndez, hija de nuestro querido amigo y colaborador el Sr. D. Rodolfo Menéndez.

¡Quién hubiera pensado, hace poco, al ver aquel cuerpo en que parecían reunirse todos los elementos de vida y juventud, que pudiera la muerte atreverse a tocarlo! La traidora que nada respeta, la hirió sin embargo y después de gozar con sus padecimientos, la alejó para siempre de sus amantes padres.

Si las palabras de amistad pueden en algo aliviar las penas, acepten éstos la sincera manifestación de nuestro pesar por la pérdida que han sufrido.

Saturday, October 13, 2012

La muerte de doña Flora Mena de Menéndez de la Peña


Retrato publicado en el blog Menéndez
y Menéndez Opus (enlace al final de
esta entrada)
Doña Flora Mena fue la primera esposa de don Rodolfo Menéndez de la Peña, con quien se casó -únicamente por lo civil- el 23 de enero de 1875 en Valladolid.

No se sabe casi nada sobre la ascendencia de Flora. Aunque algunas fuentes aseguran que su segundo apellido es Osorio, eso no lo confirma ni su partida de matrimonio (donde aparece como Florencia Mena), de defunción (que omite el nombre de sus padres y la mención de un segundo apellido) ni las de nacimiento de sus hijos (donde se indica que Flora es natural de Valladolid e hija de Guadalupe Mena).

La señora Mena falleció a los 42 años de edad. Aparte de su viudo le sobrevivieron sus hijos Rodolfo de la Luz, Conrado, Hidalgo, Américo, Flora, Héctor e Iván.

El 25 de julio de 1901, La Revista de Mérida publicó la siguiente nota necrológica:

La Señora
Da. Flora Mena de Menéndez

El martes en la tarde, la penosa dolencia que postró en el lecho del dolor a la estimable dama Da. Flora Mena, esposa de nuestro querido compañero de redacción D. Rodolfo Menéndez, tuvo el funesto desenlace que se esperaba, y que no pudieron evitar ni los esfuerzos del a ciencia ni el cariño y cuidado de sus familiares.

La Sra. Mena de Menéndez, fue esposa modelo y amantísima madre de familia, que supo captarse la estimación y cariño generales por las relevantes virtudes de que estaba dotada; y la muerte, al arrebatarla del seno del hogar, ha dejado también en la sociedad un vacío difícil de llenar.

A su sepelio, que se verificó en la mañana de ayer, concurrieron muchas y distinguidas personas de esta capital, haciéndose notar el elemento estudiantil y profesional, pues como se sabe, el que por espacio de 26 años fue esposo de la llorada ausente, siempre ha estado dedicado a la noble tarea del magisterio.

En trances tan amargos no encontramos frases bastantes para hacer presente al Sr. D. Rodolfo, su esposo, y a sus hijos, la parte que tomamos en el justo dolor que hoy les lacera el alma; la resignación es un bálsamo para esos tremendos golpes del destino; que ella caiga sobre los corazones de los atribulados deudos!

Sunday, September 2, 2012

Libertad Menéndez Mena

Libertad Menéndez Mena fue la primogénita de don Rodolfo Menéndez de la Peña.

A continuación, republicamos un artículo de Carlos E. Bojórquez Urzaiz publicado en el Por Esto! el 10 de agosto de 2012:


Libertad Menéndez Mena

Carlos E. Bojórquez Urzaiz

Foto: Por Esto!
Los avances de Libertad Menéndez Mena como alumna del Instituto Literario de Niñas admiraron tanto a su directora que cuando egresó de ese plantel, como Profesora de Instrucción Primaria Inferior y Superior, en 1889, no dudó en anunciarle a su padre don Rodolfo Menéndez, que cultivaría ”…perfecto servicio instructivo…” 

Sin embargo, el talento de Libertad Menéndez, nacida en Valladolid el 25 de agosto de 1875, comenzó a formarse en el seno de su hogar, a través de las “lecciones privadas de su padre” dictadas en Izamal, hacia donde trasladaron su domicilio y labores docentes sus padres, el profesor Menéndez de la Peña y esposa Flora Mena Osorio, acompañando a su hermano y cuñada, los maestros Antonio Menéndez y Ángela González. En esa ciudad inició su instrucción escolar en el Liceo de Niñas, fundado en febrero de 1875 por su tía Ángela González de Menéndez. El mismo año su padre estableció y comenzó a dirigir el Liceo de Niños de Izamal, con el apoyo decisivo de su tío Antonio Menéndez. 

Como era de esperarse, la infancia de Libertad fue recatada pero transcurrió rodeada de una atmósfera propicia para la cultura, la ciencia y las artes, pues además del ventajoso ambiente familiar, durante los exámenes finales del Liceo, abiertos al público como acostumbraba hacerse en esa época, destacó por sus inclinaciones hacia la literatura y la gramática, por lo que no hubo velada en la que no tomara parte en obras de teatro o declamado poemas escolares. Pero si conociéramos poco de la vida patriótica de su padre Rodolfo Menéndez, que arribó a Yucatán procedente de Cuba en 1869, desterrado por su ideario independentista, unos párrafos de José Martí son suficientes para establecer la relación entre esta parte de la biografía del papá, y las razones íntimas que tuvo para darle ese nombre a su primogénita: “La libertad ama él con pasión, y cuando tuvo una hija, Libertad la llamó, como quien consagra, con lo que tiene de más puro, el anhelo que lo enciende; como quien ruega, con las manos sin mancha, por la patria mísera”.

En tanto Libertad crecía, Menéndez de la Peña ganaba autoridad como pedagogo, razón por la cual precisó cambiar su residencia a Mérida, a mediados del año de 1881, para contribuir en la organización de la Escuela Normal, inaugurada el 15 de enero de 1882. La precoz Libertad Menéndez de 7 años, fue inscrita como alumna del Instituto Literario de Niñas, dirigido en ese entonces por la profesora Enriqueta Dorchéster. En dicho Instituto, cuya dirección fue restituida a su directora fundadora doña Rita Cetina, en el año de 1886, transcurrieron los siguientes 7 años de vida y formación de Libertad, que desde el mismo año de 1886, comenzó a colaborar con su padre en la edición de la revista La Escuela Primaria, otra de las fuentes donde amplío su formación. Una pluma inspirada en el brillo de esta talentosa jovencita, señaló que “… el estudio era la pasión ardentísima de su alma.” 

Con estos antecedentes, en 1889 se graduó de Profesora de Instrucción Primaria Inferior y Superior, contando apenas con 14 años, y como reconocimiento a sus inusitados méritos, fue designada catedrática del Instituto Literario de Niñas. También tuvo discípulas en la enseñanza particular, entre las que destacó Concepción Escobedo y Guzmán. 

Al parecer la ciudad de Mérida estaba admirada por la entrega de Libertad Menéndez a la educación de la niñez, y porque con tan corta edad había “… acumulado un caudal de conocimientos que le permitía juzgar con acertado criterio de las cosas del mundo.” Su prestigio pronto fue reconocido, y el primero de enero de 1892 fue designada directora del Liceo Rudimental de Niñas, en el suburbio de San Cristóbal de Mérida, cargo que le dispensó el presidente del ayuntamiento de Mérida Demetrio Traconis García.

Casi dos años se dedicó con devoción a las niñas de ese barrio, y “ cuando Mérida la amaba, como flor de aquella tierra fina… cuando entre sus discípulas enamoradas regía la blandura…” como apuntó José Martí, quien quizás la tomó entre sus brazos cuando tenía dos años, “se plegó el lirio y murió envuelto en sus hojas.” En efecto, Libertad Menéndez se desplomó vencida por una dolencia desde el 14 de julio, sufrimiento que la mantuvo en cama hasta su repentina muerte, en la flor de sus 19 años, el 9 de octubre de 1894.

Después del funeral y notorias muestras de dolor, don Rodolfo Menéndez escribió un mensaje de gratitud a los corazones que habían latido de simpatía por el sufrimiento que lo asediaba, expresando “… una sola palabra que brota de lo más íntimo de nuestras almas, la expresión inefable de nuestra infinita gratitud ¡GRACIAS!” Por su parte José Martí, abreviando el dolor que le causó el fallecimiento de la hija de su entrañable compatriota, dedicó una nota luctuosa en el periódico Patria de noviembre 10 de 1894, donde escribió: “No llore el padre. Los buenos nunca mueren“. Y a renglón seguido hizo saber que una escuela de Mérida llevaba el nombre de Libertad Menéndez, escuela que no era otra que aquel Liceo Rudimental de Niñas, en el suburbio de San Cristóbal que había dirigido. La fugaz carrera de esta profesora que vio truncada su vida en sus mejores años, me regresa al pensamiento por las noches cuando salgo de la redacción de Por Esto!, y miro el edificio que lleva su nombre, situado enfrente del periódico que dirige Mario Menéndez Rodríguez, descendiente de La hija de un bueno, como acostumbraba llamar a Libertad Menéndez Mena el poeta José Martí. 

Monday, July 30, 2012

Fallecimiento de Hidalgo Menéndez Mena


Foto: Nota necrológica
Hidalgo Herberto Rodolfo Menéndez Mena (n. 14 de septiembre de 1885) fue hijo de don Rodolfo Menéndez de la Peña y Flora Mena.

El 16 de mayo de 1956, el Diario de Yucatán publicó la siguiente nota necrológica:

El Lic. don Hidalgo Menéndez Mena.- Silenciosamente -como había vivido-, ayer en la madrugada se extinguió en esta capital la laboriosa existencia de nuestro fraternal compañero Lic. don Hidalgo Menéndez Mena, hijo del inolvidable pedagogo don Rodolfo.

Hidalgo se graduó de abogado, no por vocación, sino por el criterio predominante en una época periclitada ya. Se creía entonces que tener un título de primera clase era el primer paso en firme hacia la conquista de un porvenir brillante. Por eso hubo -ahora son menos y lo serán cada vez en menor número- médicos que resultaron historiadores, abogados que se consagraron a las letras e ingenieros que volvieron las espaldas a la tabla de logaritmos.

Después de breves escarceos en los primeros años profesionales, Hidalgo Menéndez arrumbó los códigos y entró de lleno, de por vida, en el babélico mundo de la letra impresa. No era articulista ni cronista ni reportero. No vino al periódico -concretamente a La Revista de Yucatán de la primera época-, como tantos otros en busca de reclamo, de publicidad, para hacerse de un nombre que le sirviera de trampolín en la política; o, como tantos otros también, por la vanidad de que una columna, escrita muchas veces sin talento y hasta ayuna de letras, le acreditase en la provincia como intelectual.

Ajeno a vanidades infantiles, a exhibicionismos de escaparate, Hidalgo Menéndez fue, sencilla y llanamente, un periodista de los que hacen todos los días el periódico, de los que arriban enteros, invulnerables al sueño, a la alta noche de la Redacción, y llegan al cierre de la madrugada con una sonrisa en el alma y en la esquna de la boca, humedecida por la última taza de café, el penúltimo cigarrillo... el penúltimo, porque el último había de fumarlo ayer en su lecho de enfermo resignado y agónico.

Primero en la corrección de pruebas -mirador del periódico por donde desfilan el editorial concienzudo y la crónica efímera, la vanidad de las notas de la sociedad y la modestia amable de las correspondencias del Interior-, allí, con la calva incipiente, Hidalgo demostró su hercúlea fortaleza espiritual de trabajador incansable. Cuando las aves de paso en la Redacción empalidecían a la hora del galicinio y se adormilaban sobre el pequeño Larousse o sobre el paquidérmico diccionario de la Academia; cuando las aves de paso plegaban las alas, el Lic. Menéndez Mena, pluma en ristre, seguía cazando gazapos, o sujetaba el gerundio para que no se proyectara hacia el futuro, o recordaba el presente de indicativo de asir, galimatías en el original de un profesor normalista...

Después, la modernización de los servicios, el gigantesco avance de las comunicaciones por telégrafo y radio, lo trasladó al mundo internacional de los cables extranjeros. Vivió, junto a su máquina de escribir, revoluciones y cuarteladas, gobiernos y desgobiernos, contrucciones y derrumbamientos políticos... y las dos grandes guerras mundiales. Lupa en mano, recorría inquisitivamente planos y más planos, para localizar minúscula población que era teatro de estratégica batalla, o los afluentes de un río que sirvieron de emboscada a un mariscal de renombre.... Así una noche y otra noche, hasta las mil y una noches....

La grave dolencia que lo obligó a desertar hace pocos años de su puesto de vigía siempre alerta, pareció estrellarse, no contra su monacal constitución física, sino contra su sólido espíritu ayuno de temor a la muerte. Sin embargo, cuando todo auguraba su restablecimiento, una penosa complicación lo venció definitivamente en la madrugada de ayer, próximo a cumplir sesenta y seis años de edad (ver nota al final).

Hosco y huraño, Hidalgo escondía, bajo la corteza de un trato difícil por su carácter individualista y su amor a la soledad, la rica vena espiritual de su indiferencia por los convencionalismos y vanidades mundanas. Su última disposición fue el deseo, cumplido ya, de que se le sepultara ayer mismo con la máxima sencillez, como si le cantaran en el alma los viejos versos de Antonio Machado:

Y cuando llegue el día del último viaje
y esté al partir la nave que nunca ha de tornar,
me encontraréis a bordo ligero de equipaje,
casi desnudo, como los hijos de la mar.

Hidalgo se ha ido y no se ha ido. Todas las madrugadas le hemos de ver en su sitio de siempre, junto a la Smith que no cambió nunca, con la lupa en la mano, revolviendo cables y con el cigarrillo en los labios....

o0o

El Lic. Menéndez Mena descansa desde ayer en el Panteón Florido. DIARIO DE YUCATÁN, al lamentar la desaparición del querido compañero, deja una corona de siemprevivas sobre la tumba recién abierta y hace presente a los deudos, de manera singular a su señora viuda Da. Estrella González e hija Sra. Neiva de Osés, el cordial testimonio de su condolencia y simpatía.


Nota del administrador de Los Menéndez en Yucatán: Aunque el Diario indica que Hidalgo tenía casi 76 años al morir, lo cual significaría que nació en 1880, esto sin duda es erróneo, ya que los archivos del Registro Civil (disponibles en FamilySearch y en el Archivo General del Estado de Yucatán) nos indican que nació el 14 de septiembre de 1885, lo que significa que murió a los 70 años de edad.

Saturday, July 28, 2012

Defunción de Iván Menéndez Mena


Horacio Iván Rodolfo Menéndez Mena (n. 9 de enero de 1897 en Mérida) fue hijo de don Rodolfo Menéndez de la Peña y doña Flora Mena.

Como es tradición entre los descendientes de Rodolfo y su hermano Antonio, don Iván fue un reconocido maestro y periodista.

El martes 29 de mayo de 1945, el Diario de Yucatán publicó la siguiente información relativa a su fallecimiento:

VIDA SOCIAL

El Químico D. Iván Menéndez Mena.- A las 10 de la mañana de ayer falleció en la metrópoli, donde había establecido su residencia desde hace largos años, el Químico yucateco D. Iván Menéndez Mena, hijo del inolvidable educador D. Rodolfo Menéndez de la Peña. El culto y talentoso profesional fue herido hace varios meses por traidora dolencia, pero su recia voluntad de vivir se impuso transitoriamente al mal que le aquejaba, hasta que sobrevino ayer el infausto desenlace.

El Químico Menéndez Mena ha muerto en plena madurez, pues bordeaba la frontera de los 50 años. Después de graduarse brillantemente en la Facultad de Medicina y Farmacia de Yucatán, fue durante varios años catedrático de Química en el antiguo Instituto Literario del Estado, y sus discípulos no han de olvidar sin duda el completo dominio de que hacía gala en la difícil materia y la magistral exposición de sus lecciones. Hacia 1922 la política le obligó a trasladarse a la metrópoli, sin más bagaje que su sólida preparación científica. Y triunfó allí por su indiscutible competencia, desempeñando altos puestos en el Instituto Politécnico y en la Institución de Beneficencia Pública, cuyos importantes laboratorios estuvieron a su cuidado y bajo su jefatura. Varias veces fue solicitada su valiosa opinión para dictaminar en asuntos de trascendencia y disfrutó siempre de envidiable estimación en los círculos profesionales capitalinos. Sus actividades invadieron también el campo periodístico, pues dirigió en México varias revistas y en no pocas ocasiones colaboró en nuestra Página Literaria con el seudónimo de Horacio Osorio.

Al concurrir en el doloroso acontecimiento, el Químico Menéndez Mena hallábasa en su residencia de la calle de Linares No. 37, rodeado de su señora esposa Da. Magdalena Inclán y sus hijos Edwin, Ema y Flora, a quienes hacemos llegar el cordial testimonio de nuestra condolencia, lo mismo que a sus hermanos residentes en esta ciudad, singularmente al Lic. D. Hidalgo, veterano Redactor de este DIARIO y fraternal compañero nuestro de todos los días.

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MÉXICO, 28 de mayo. (Especial) - El Químico D. Iván Menéndez Mena, notable especialista yucateco que durante 20 años fue profesor de la Universidad Nacional Autónoma y de la Escuela Militar de Ingenieros, dejó de existir hoy a las 10 de la mañana en su casa de la calle de Linares Núm. 37.

Sin embargo de estar afectado por seria dolencia, el maestro Menéndez Mena no dejó de asistir puntualmente a sus clases. Esta mañana, inclusive, se presentó en la Universidad a las 6 horas a desempeñar sus acostumbradas cátedras; pero a las 8 empezó a sentirse mal y se excusó ante sus alumnos. "Me siento morir" -dijo-, y se retiró a su domicilio, donde falleció dos horas más tarde.

Los funerales del distinguido maestro yucateco se efectuarán mañana, a las 11, en el Panteón Español.

Ver también: Ficha genealógica de Iván Menéndez Mena en GeneaNet.

Monday, July 16, 2012

Descendencia de Rodolfo Menéndez de la Peña

Familia Menéndez Mena

Don Rodolfo Menéndez de la Peña, hijo del cubano Pantaleón Menéndez y Pérez, se casó con Flora Mena en Valladolid, únicamente por lo civil, el 23 de enero de 1875. Fueron sus hijos:

Libertad Menéndez Mena (n. 25 de octubre de 1875 m. 9 de octubre de 1894), maestra.
Rodolfo de la Luz Menéndez Mena (n. 4 de diciembre de 1878 m. 26 de noviembre de 1933), abogado, escritor y maestro. Se casó con Mercedes Yenro Villajuana.
Conrado Menéndez Mena (murió siendo un bebé).
Conrado Menéndez Mena (n. fecha aún no determinada m. 30 de noviembre de 1959), médico y maestro. Se casó con la profesora Estela Díaz Acosta y juntos tuvieron al menos ocho hijos.
Hidalgo Herberto Rodolfo Menéndez Mena (n. 14 de septiembre de 1885 m. 15 de mayo de 1956), se casó con Amalia Alfaro Toledo y Estrella González Alberto.
Flora Estrella Menéndez Mena (n. 4 de septiembre de 1887 m. 28 de septiembre de 1888)
Rodolfo Américo Balbino Menéndez Mena (n. 13 de septiembre de 1888 m. 29 de noviembre de 1936), abogado. Esposo de doña María González Alberto.
Flora Menéndez Mena (n. 29 de abril de 1891 m. 19 de febrero de 1940), esposa del Dr. Joaquín Ernesto Ruz Bustillos.
Héctor Rodolfo Antonio Menéndez Mena (n. 6 de agosto de 1893 m. 4 de junio de 1973), casado con Gertrudis Ortuno Briceño.
Horacio Iván Rodolfo Menéndez Mena (n. 9 de enero de 1897 m. 28 de mayo de 1945), químico, catedrático y periodista. Casado con Magdalena Inclán.

La partida de defunción de Flora Mena (quien falleció el 23 de julio de 1901) nos indica que, al momento de su muerte, ella y don Rodolfo tenían siete hijos vivos, que son: Rodolfo (de la Luz), Conrado, Hidalgo, Américo, Flora, Héctor e Iván. Recordemos que para estas fechas ya habían muerto Libertad de la Luz, el primer Conrado y Estrella.

Rodolfo de la Luz, Conrado, Américo e Hidalgo Menéndez Mena

Familia Menéndez Rodríguez*

Tras el fallecimiento de Flora Mena, Rodolfo Menéndez se casó con Nemesia Rodríguez y Castillo el 31 de octubre de 1903, también por lo civil. Juntos tuvieron tres hijas:

Las gemelas Cordelia y Leticia Menéndez Rodríguez (n. 27 de mayo de 1914; Cordelia m. 30 de mayo de 1998 en México).
Corina Menéndez Rodríguez (n. fecha desconocida m. 25 de julio de 1969).

*Como nos señala Rodolfo Menéndez y Menéndez, cabe precisar que existe en Yucatán otra familia Menéndez Rodríguez, más reciente que la de Don Rodolfo y Nemesia, integrada por el matrimonio de Don Mario Menéndez Romero y María del Pilar Rodríguez y Cantillo y sus hijos.

La muerte de Flora Menéndez Mena de Ruz


Flora Menéndez Mena nació el 29 de abril de 1891 en Mérida. Fue hija de Rodolfo Menéndez de la Peña y Flora Mena y, al igual que su madre, falleció a temprana edad.

El 20 de febrero de 1940, el Diario de Yucatán publicó la siguiente información:

Nota de duelo.- Ayer, tras breve, pero penosa dolencia, se extinguió en esta ciudad la vida de la señora doña Flora Menéndez Mena, esposa del Sr. Dr. don Joaquín Ruz Bustillos y dama que se hizo acreedora a la consideración social y al afecto de sus amistades, por sus acrisoladas virtudes.

El sepelio se efectuó ayer mismo, por la tarde, partiendo el duelo de la casa mortuoria, número 494 de la calle 52, donde se dieron cita los numerosos amigos de la familia Ruz-Menéndez. Sobre la tumba de la extinta se ofrendaron numerosas coronas, entre las que anotamos las siguientes: Manuel Ponce Cámara, Óscar Palma y Esposa, Ernesto Sosa Moguel y familia, Raúl A. Ruz Maldonado y esposa, Claudiano Monzón y familia, Raúl A. Ruz Maldonado y esposa, Claudiano Monzón y familia, María González de Menéndez e hijas, Guadalupe J. Peraza de M. y familia, Familia Márquez, Hidalgo Menéndez y familia, Directora y Profesoras del Colegio Ana María Medina, Aida Ruz de Ruz, Nemesia Rodríguez viuda de M. y familia, y Carlos R. Menéndez y familia.

Al deplorar el doloroso suceso, hacemos presente a los deudos de la extinta, de manera singular a su viudo el doctor Ruz Bustillos, y a sus hijos los jóvenes Joaquín y Rodolfo, el testimonio de nuestra cordial simpatía y sincera condolencia.

Sunday, June 3, 2012

La muerte de Rodolfo Menéndez de la Peña


Rodolfo Menéndez fue hijo de Pantaleón Menéndez y Pérez y Carmen de la Peña y Pérez.

Originario de San Juan de los Remedios, Cuba, Don Rodolfo legó a Yucatán, junto con su hermano Antonio y otros familiares, en mayo de 1869, según indican sus notas autobiográficas republicadas en el blog Menéndez y Menéndez Opus. Fue el patriarca de las familias Menéndez Mena (matrimonio con Flora Mena, quien falleció en 1901) y Menéndez Rodríguez* (hijas que tuvo con su segunda esposa, Nemesia Rodríguez y Castillo, quien le sobrevivió).

Debido a su destacada labor docente, fue nombrado Benemérito de la Educación Pública y lleva su nombre la Escuela Normal de Maestros.

Entre los hijos de Rodolfo destacaron en vida su primogénita, la maestra Libertad Menéndez Mena, quien murió a la temprana edad de 19 años, el Dr. Conrado y  el escritor Rodolfo de la Luz. Cabe mencionar que su hija Flora, esposa del Dr. Joaquín Ernesto Ruz Bustillos, murió también siendo relativamente joven, a la edad de 43 años.

El 4 de noviembre de 1928, el Diario de Yucatán publicó el siguiente obituario en honor a Don Rodolfo:

PROFESOR D. RODOLFO MENÉNDEZ DE LA PEÑA

Ayer en la tarde dejó de existir en esta ciudad el honorable caballero Profesor don Rodolfo Menéndez de la Peña, uno de los más altos y valiosos exponentes del Magisterio peninsular y maestro de varias generaciones en nuestro Estado.

La vida del Sr. Menéndez fue provechosa para todos aquellos que tuvieron un impulso de vuelo o un ansia de ideal. Probo, sabio y laborioso, dedicó su empeño y talento durante varios lustros a impartir la enseñanza y a difundir sus conocimientos profundos y sólidos. Una inagotable energía y un gran espíritu invencible le hicieron caminar optimista y bondadoso por la existencia, que si fue dura para él, en cambio le dio lo más alto y valioso que poseía: corazón y cerebro.

Al margen de la existencia del maestro, que ha rendido ya su último tributo, entregando a la tierra la frágil estructura humana, se levanta toda una pléyade formada por él, orientada por él, inspirada por su enseñanza y su inquebrantable honradez.

Don Rodolfo, fue además un notable periodista, que escondió su labor proficua tras la modestia de un pseudónimo cualquiera. Era un tesonero trabajador y un espíritu zahorí. Su talento indiscutible abarcó los más complejos problemas pedagógicos y sociales y todos los comentó y trató con serenidad, claridad e imparcial criterio. Fue colaborador de "La Revista de Mérida", "La Revista de Yucatán", de nuestro DIARIO, y de numerosas publicaciones locales, nacionales y extranjeras. En distintas ocasiones los gobiernos del Estado le confirieron delicadas comisiones de índole histórica y cultural. Fue director de la Escuela Normal de Profesores, autor de varios libros pedagógicos, monografías, estudios, etc. que le valieron honrosas distinciones y calurosos elogios. 

El señor Menéndez de la Peña ha muerto -al cabo de tantos años de trabajo- pobre, sin más recursos que los de su labor personal tan bien aprovechada por todos y tan estrechamente recompensada por los más.

Los funerales de don Rodolfo se efectuarán hoy, a las cuatro de la tarde, partiendo el cortejo del DIARIO DE YUCATÁN. El cadáver del maestro será trasladado a las nueve de la mañana de la casa mortuoria número 463 de la calle 68 a la Dirección de este periódico, donde se le rendirá el póstumo homenaje.

Todos los que en esta casa cooperamos, sentimos honradamente la irreparable pérdida del ilustre camarada modelo de pundonor, de talento y esfuerzo, y hacemos llegar a los deudos nuestra participación en el dolor que les embarga, y de una manera especial y cordial al Lic. Hidalgo Menéndez, Redactor de este periódico.

De acuerdo con el criterio del eterno desaparecido, nos hemos abstenido de publicar las esquelas fúnebres que nos enviaron distintas instituciones, limitándonos pues a insertar las siguientes notas:

El Departamento de Educación Primaria del Estado, tiene la pena de participar a todo el Magisterio, el sensible fallecimiento del Prócer de la Educación yucateca señor profesor don Rodolfo Menéndez de la Peña, acaecido ayer a las 19 horas.

Al comunicar tan irreparable pérdida, se suplica a los señores profesores se sirvan formar parte del cortejo fúnebre que partirá de la casa número 463 de la calle 68 a las 16 horas del día de hoy.

El Jefe de Departamento de Educación Primaria, Artemio Alpizar Ruz - El Secretario, Joaquín Ceballos Mimenza.

Los Profesores del Sexto Curso Normalista, profundamente atribulados, suplican al Profesorado y a los amigos del ilustre maestro don Rodolfo Menéndez de la Peña que concurran a sus funerales que se efectuarán hoy a las 4 p.m.

Tumba de Don Rodolfo en el Cementerio General
Acta de defunción de Rodolfo Menéndez de la Peña

*No confundir con los hijos de Mario Menéndez Romero y María del Pilar Rodríguez Cantillo.

Ver también:

Thursday, March 8, 2012

Nota necrológica por el fallecimiento de Conrado Menéndez Mena

El Dr. Conrado Menéndez Mena falleció el 30 de noviembre de 1959 en Mérida. Tuvo, junto con la profesora Estela Díaz Acosta de Tepakán, seis hijos que llegaron a la edad adulta: Conrado (1912-1987), Rodolfo (1916-1941) Gastón (1918-1980), Melba (1920-2012), Orlando (1925-1981) y Silvia (1942-1997).

Cabe mencionar que Gastón y Melba no tuvieron descendientes.

El Dr. Menéndez Mena fue hijo de don Rodolfo Menéndez de la Peña. La fecha exacta de su nacimiento se desconoce, aunque su tumba indica que fue en el año de 1885.

El 1 de diciembre de 1959 el Diario de Yucatán publicó la siguiente información:

FALLECIÓ AYER EL DR. D. CONRADO MENENDEZ MENA

Conrado Menendez Mena Pictures, Images and Photos
Foto de la familia
Repentinamente, víctima de un ataque cardíaco, ayer (30 de noviembre de 1959) a las 12 m. dejó de existir en esta capital, a la edad de 75 años, el ilustrado Dr. D. Conrado Menéndez Mena, antiguo catedrático de la Escuela Normal de Profesores que lleva el nombre de su señor padre D. Rodolfo Menéndez de la Peña; del Instituto Literario y de la Facultad de Medicina de Yucatán de los que fue también director en distintas épocas; de la Facultad de Jurisprudencia y de la Escuela Secundaria "Cisneros Cámara".

Al morir era Jefe del Departamento de Sanidad y Beneficencia del Estado, del que antes fue secretario.

Durante cuarenta años fue médico oficial del Asilo "Celarain" y últimamente lo era de la Lotería Nacional. Perteneció también a diversas sociedades científicas y literarias.

Recientemente, el Dr. Menéndez Mena había sufrido una delicada operación quirúrgica de la que salió con éxito, pero su salud quedó quebrantada hasta que sobrevino ayer el fatal desenlace, que ha causado general sentimiento de pesar en los círculos oficiales, docentes y de la profesión médica.

Los funerales han sido dispuestos para hoy. El cadáver será trasladado a las 3 p.m. de la casa No. 559 de la Calle 60 a la Facultad de Medicina, de donde a las 4 partirá el cortejo.

Por el luctuoso suceso su viuda Profra. Da. Estela Díaz Acosta e hijos Q.F. Melba de Cabrera, Conrado, Lic. Orlando y Gastón, hermano Héctor, sobrinos, nietos y demás deudos están recibiendo el pésame de las personas de su amistad.

Los funerales del Dr. Menéndez Mena
(Diario de Yucatán, miércoles 2 de diciembre de 1959)

Como estaba dispuesto, ayer se efectuaron los funerales del Dr. D. Conrado Menéndez Mena, de cuyo fallecimiento informamos en edición anterior. Desde la mañana de ayer estuvieron visitando la casa mortuoria numerosos profesionistas y exalumnos del 7° y 8° Curso Normal, así como representantes de dependencias oficiales y de diversos sectores sociales. Numerosos grupos de alumnos de la secundaria Adolfo Cisneros Cámara y de la escuela Libertad Menéndez, encabezados por sus directores Q.F. Alonso Sansores Manzanilla y Nilda González de C., quienes hicieron guardias ante el ataúd. Poco antes de las 15 horas llegaron las alumnas de la Escuela Normal de Profesores, debidamente uniformadas, y bajo la dirección de la directora y el prefecto del plantel, Profres. Silvia Cuevas Aguilar y Óscar Rivas, formando larga valla desde la puerta de la casa (60 entre 69 y 71) hasta doblar sobre la 69 hasta San Juan; y la banda de tambores y cornetas de la misma escuela, portando listones negros y con instrumentos forrados de tela negra. Poco después de las 15 hs., el féretro fue sacado a pulso por los jóvenes Hernán Cortés Jiménez, Rafael Sosa Castillo y José Ma. Escalante, miembros de la generación de alumnos-maestros 1959-1960; y Manuel Carrillo Espadas, Manuel Echeverría Torres y Carlos Lujano Pérez, componentes del Círculo de Estudiantes Normalistas, quienes lo pasaron a través de la valla de las alumnas normalistas que sostenían las coronas de flores ofrendadas. Formando el cortejo, lo encabezaban dos motociclistas de la PM, una carroza de la funeraria Poveda, la banda de tambores y cornetas de la Escuela Normal de Profesores, el ataúd conducido a pulso, los hijos del extinto Br. Conrado y Licdos. Gastón y Orlando, las alumnas normalistas con las coronas y larga fila de automóviles ocupados por amigos de la familia doliente. Presidían el duelo, con los hijos del extinto, su hermano Héctor Menéndez Mena, hijo político Dr. Antonio Cabrera Rodríguez y sobrinos, nietos y demás deudos. El cortejo dobló sobre la 69 hasta el parque de San Juan. Allí las coronas fueron depositadas en otros vehículos y las alumnas conducidas en autobuses proporcionados por la Unión de Camioneros, hasta la Facultad de Medicina; mientras tanto, el ataúd fue colocado en la carroza que, precedida por los motociclistas y la banda de la Normal, a pie y seguida de los vehículos componentes del cortejo, siguió sobre la 64, la 65 hasta la Av. Itzaes, que recorrió hasta la Facultad. Los mismos componentes de la generación de alumnos-maestros y del Círculo Normalista bajaron el ataúd y después de pasarlo a través de la valla formada desde la puerta de la Facultad por las normalistas, lo depositaron en el salón de la Prefectura, donde se había instalado la capilla ardiente. Se organizaron varias guardias, que fueron cubiertas: la primera por los mismos miembros de la generación de alumnos-maestros y del Círculo Normalista, ya mencionados; la segunda por los Sres. Mario Zavala Traconis, secretario general de Gobierno en representación del Jefe del Ejecutivo: Luis Torres Mesías, presidente municipal: Licdos. Omar Canto Catalá y Fernando Palma Cámara, oficial mayor de Gobierno y Secretario particular del gobernador del Estado: Lic. José Jesús Esquivel Cantón, procurador general de Justicia del Estado y Orlando Vázquez Sansores, secretario del Ayuntamiento; y la tercera, por el Lic. Francisco Repetto Milán, rector de la Universidad de Yucatán: Dr. Pedro Cámara Milán, director de la Facultad de Medicina; Profr. Rafael Cebada Tenreiro, jefe de la Oficina Federal de Hacienda: Lic. Carlos Canto López, director de la Escuela Preparatoria; y Dres. Efraín Gutiérrez, Matías Aguiar y José Ma. Esquivel Fernández; y otras muchas, hasta las 16.30 horas.

El ataúd fue sacado de la Facultad por los Sres. Licdos. Repetto Milán, Canto López y Rodolfo Ruz Menéndez; Dres. Óscar Cervera Pérez, secretario de la Facultad, y Manuel Contreras G. y Br. Conrado Menéndez Díaz y nuevamente colocado en la carroza. El cortejo partió a las 16.30 hs., siempre encabezado por los motociclistas y la banda de tambores y cornetas, y recorrió la 59 y la 66 hasta el Cementerio General, adonde llegó a las 17.30 hs. Carlos Bojórquez Ricalde, directivo de la generación de alumnos-maestros 1959-1960 leyó una oración fúnebre, en que subrayó los méritos del extinto. Mientras el ataúd era bajado a la fosa del osario de la familia Menéndez.

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Esquelas publicadas tras el fallecimiento del Dr. Menéndez

Tumba de Conrado Menéndez y sus hijos Rodolfo,
Gastón y Silvia en el Cementerio General
Ver también:

(entrada actualizada el 15 de octubre de 2012)